Y cuando pensaba que todo estaba tranquilo, ya por terminar, la confusa marea vertiendo toda su fuerza en una sola ola, me empuja, furiosa, al suelo. De aquí hacia allá, desde allí hacia acá; me arrastra, me retiene, me encierra, cubriéndome de arena, agua y sal, petrificando mis intentos de respirar.
Y qué se pretende lograr, acaso, si es que no se intenta llevarle la contra y nos dejamos acarrear, siguiendo su hiriente corriente, su ciego curso, insensato, dolorido. No
"luchar" no es suficiente, pero tampoco lo es hacerlo en la dirección contraria, errónea, amarga, común..
Aprender a levantarse después de los más inexplicables tropezones, de los saltos por voluntad propia y de los malintencionados empujones, no es tarea fácil. Para nadie. Algunos, con menos orgullo que cualquier otra cosa, tienen un paso ganado, pero sólo uno.. Nadie da su brazo a torcer con una tremenda sonrisa en el rostro. Otros, deben ser trizados para que escape algo de dentro de ellos. Aprendí que no se puede caminar sin romperse.
Me he quebrado mil veces. Quedan mil más..
Menos mal
=)